Durante casi medio siglo, el rugido del A-10 Warthog fue la banda sonora de la base aérea Davis-Monthan. El 29 de julio, ese sonido se desvaneció para siempre, y ahora la Fuerza Aérea se apresura a llenar ese silencio con algo muy diferente.
Tras la retirada de los últimos helicópteros Warthog de Tucson, el Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea está intensificando sus planes para establecer una nueva ala en la base de Arizona. La misión de apoyo aéreo cercano que caracterizó a Davis-Monthan durante generaciones está dando paso a la potencia de fuego de operaciones especiales.
Datos rápidos
- Base: Base Aérea Davis-Monthan, Tucson, Arizona
- Final: El A-10 Thunderbolt II deja de operar tras aproximadamente 50 años de servicio (último vuelo: 29 de julio de 2026).
- Salida: tres escuadrones (47.º, 354.º, 357.º); ~78 A-10 al cementerio de aviones
- Entrante: El Ala de Operaciones Especiales 492, un “ala de proyección de poder” del AFSOC.”
- Nuevos aviones: OA-1K Skyraider II y otros tipos de operaciones especiales
- Cronología: El avance se acelerará en 2026; se prevé alcanzar la plena capacidad en torno a 2028.
El fin de una era en Tucson
El último vuelo fue una formación de dos aviones, pilotada por el comandante del 355.º Grupo de Operaciones y el comandante del 357.º Escuadrón de Caza, que se recibieron al aterrizar con el tradicional saludo de cañones de agua. Tres escuadrones de A-10 —el 47.º, el 354.º y el 357.º— están en retirada, enviando aproximadamente 78 A-10 Thunderbolt II Los aviones son enviados al cementerio de aviones cercano. Para una base que ha operado este tipo de aeronaves durante unos 50 años, se trata del verdadero fin de una era.
Durante años, el A-10 pareció inmortal, mantenido con vida tanto por sus fervientes defensores en el Congreso como por la Fuerza Aérea. Lo que finalmente cambió las cosas fue darle a Davis-Monthan una nueva razón de ser.

Ingrese al 492.
El nuevo motivo es la 492.ª Ala de Operaciones Especiales, que traslada su cuartel general desde Hurlburt Field, Florida, para convertirse en una de las "alas de proyección de poder" del AFSOC (Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea), formaciones diseñadas para combinar operaciones especiales de ataque, movilidad, ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento) e integración aire-tierra, y concentrarlas en una región específica del planeta. Según los planes revisados durante el último año, el ala se basará en el nuevo avión de vigilancia armada OA-1K Skyraider II y otros tipos de aeronaves para operaciones especiales, reorientando la base de la destrucción de tanques al apoyo a comandos.
Las cordilleras de Arizona fueron un factor clave en la propuesta, al igual que la creación de empleo. Se prevé que la población de la base se mantenga estable en torno a los 9.600 militares y civiles, un hecho que contribuyó a mitigar décadas de feroz resistencia local a la pérdida del Warthog.
Una entrega lenta y deliberada
Nada de esto sucede de la noche a la mañana. No se espera que la 492.ª División Aerotransportada esté plenamente operativa en Davis-Monthan hasta alrededor de 2028, con evaluaciones ambientales y traslados de unidades que se llevarán a cabo por etapas. Pero la dirección está marcada: la base que vio el fin del Warthog está a punto de convertirse en uno de los principales centros de operaciones especiales de la Fuerza Aérea.
Observa cómo el A-10 hace su reverencia final en Davis-Monthan: el final de un capítulo muy ruidoso:
Fuentes: Revista Air & Space Forces, Fuerza Aérea de los Estados Unidos, Stars and Stripes, The Aviationist.




0 Comentarios