X-59: El silencioso avión supersónico de la NASA vuelve a volar.

by | 1 de abril de 2026 | Noticias

Una luz de advertencia en la cabina parpadea. Nueve minutos después de su segundo vuelo, el piloto de pruebas de la NASA, Jim “Clue” Less, regresa el X-59 a la pista de la Base de la Fuerza Aérea Edwards. El vuelo ha terminado, pero el contratiempo es temporal. En cuestión de días, los ingenieros confirman que la advertencia fue una falsa alarma. Y el 26 y 27 de marzo, el X-59 realiza dos vuelos más, consecutivos, profundizando así en su programa de expansión de capacidades.

El sueño de los viajes supersónicos silenciosos para pasajeros acaba de dar un paso más.

El X-59 es la pieza central de la misión Quest de la NASA, acrónimo de Quiet SuperSonic Technology (Tecnología Supersónica Silenciosa). Construido por la legendaria división Skunk Works de Lockheed Martin, este avión existe para responder a una sola pregunta: ¿es posible romper la barrera del sonido sin el estruendo sónico que hacía vibrar las ventanas y que provocó que se prohibiera al Concorde sobrevolar tierra firme?

Avión supersónico experimental X-59 QueSST de la NASA en la plataforma de la Base de la Fuerza Aérea Edwards.
El X-59 de la NASA en la plataforma de la Base Aérea Edwards. Su innovador morro de 30 metros está diseñado para moldear las ondas de choque, de modo que lleguen al suelo con un suave golpe en lugar de un estruendo ensordecedor. (Foto: NASA)

Dando forma a la onda expansiva

Cada aeronave que vuela a una velocidad superior a la del sonido produce ondas de choque que se fusionan en el doble estallido explosivo de un estampido sónico. El diseño radical del X-59 —una nariz en forma de aguja que se extiende casi 30 metros, con el único motor montado en la parte superior del fuselaje y una cabina tan integrada en la estructura del avión que el piloto utiliza cámaras en lugar de ventanas frontales— está diseñado para evitar que esas ondas de choque se fusionen.

En lugar de un estruendo, quienes se encuentren en tierra deberían oír algo más parecido al cierre de la puerta de un coche en la calle. La NASA lo denomina “golpe sónico”. Si los datos demuestran que el concepto funciona, podría dar lugar a nuevas regulaciones internacionales que permitan los vuelos supersónicos sobre tierra, algo prohibido desde 1973.

Lo que está en juego es enorme. La prohibición de los vuelos supersónicos terrestres prácticamente acabó con la viabilidad económica del Concorde y ha paralizado todos los proyectos supersónicos posteriores. Si se elimina, se abrirá la puerta a una nueva generación de aviones comerciales que podrían reducir a la mitad los tiempos de vuelo transatlánticos.

El X-59 de la NASA tras su primer vuelo en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong.
El X-59 regresa al Centro Armstrong de la NASA tras su histórico primer vuelo en octubre de 2025. Su radical diseño —motor en la parte superior, cabina oculta y morro puntiagudo— está pensado para desviar las ondas de choque. (Foto: NASA)

Superando los límites

El X-59 realizó su primer vuelo el 28 de octubre de 2025, con el piloto de la NASA Nils Larson a los mandos. Esa primera salida se mantuvo subsónica y a baja altitud, centrada exclusivamente en validar que la aeronave era segura para volar. El segundo vuelo, el 20 de marzo de 2026, pilotado por Less con Larson volando en persecución en un F/A-18 — Se inició la Fase 1: ampliación del perímetro.

En los próximos meses, la NASA llevará el X-59 a velocidades y altitudes cada vez mayores. El objetivo: Mach 1.4 a 55 000 pies. Esto equivale a aproximadamente 925 mph, una velocidad superior a la de cualquier avión comercial. Se han planificado docenas de vuelos de prueba solo para 2026, cada uno acercando la aeronave a sus límites de diseño mientras los ingenieros monitorean cada vibración, lectura de temperatura y carga estructural.

“Aunque la duración del vuelo se vio reducida debido a un problema técnico, el equipo pudo recopilar información que servirá de base para futuras pruebas.”

— NASA, sobre el segundo vuelo del X-59

La fase 2 será la verdadera prueba. Una vez completada la ampliación de la envolvente de vuelo, la NASA planea sobrevolar comunidades estadounidenses seleccionadas con el X-59 para medir lo que oyen las personas en tierra. Estos datos acústicos se presentarán a la FAA y a los organismos reguladores internacionales. Si las cifras confirman que el sonido es aceptable, la prohibición vigente desde hace décadas podría finalmente revisarse.

¿Una nueva era supersónica?

El X-59 no es un prototipo de avión comercial. Nadie comprará jamás un billete para volar en él. Pero la tecnología que valida podría transformar la aviación comercial. Empresas como Boom Supersonic ya están desarrollando aviones de pasajeros diseñados para aprovechar precisamente el tipo de cambio normativo que el X-59 pretende justificar.

Por ahora, la acción se desarrolla en Edwards, el mismo tramo del desierto californiano donde Chuck Yeager rompió la barrera del sonido por primera vez en 1947. Casi 80 años después, la pregunta ya no es si podemos alcanzar la velocidad supersónica, sino si podemos hacerlo con la suficiente discreción como para que el resto del mundo nos lo permita.

Fuentes: NASA, Aviation Week, Space.com

Preguntas relacionadas

¿Qué es el NASA X-59?

El X-59 es un avión experimental de la NASA, construido por Skunk Works de Lockheed Martin para probar el vuelo supersónico silencioso. Es la pieza central de la misión Quest (Tecnología Supersónica Silenciosa) de la NASA y está diseñado para romper la barrera del sonido sin producir el fuerte estampido sónico que provocó la prohibición de volar sobre tierra del Concorde.

¿Cómo evita el X-59 el estampido sónico?

La forma radical del X-59, que incluye una punta afilada de aproximadamente 30 metros, está diseñada para dispersar las ondas de choque que genera una aeronave a velocidad supersónica. En lugar de fusionarse en un fuerte estruendo, estas ondas de choque llegan al suelo como un suave golpe. La NASA busca demostrar que las comunidades pueden tolerar el sonido, lo que abriría la puerta a los viajes supersónicos terrestres.

¿Qué es la misión Quest de la NASA?

Quest, acrónimo de Quiet SuperSonic Technology (Tecnología Supersónica Silenciosa), es el programa de la NASA para demostrar que el vuelo supersónico sobre tierra puede ser lo suficientemente silencioso como para ser aceptable. El X-59 es su aeronave insignia. Los datos recopilados al sobrevolar comunidades estadounidenses tienen como objetivo ayudar a los reguladores a elaborar nuevas normas que podrían levantar la prohibición, vigente desde hace décadas, del vuelo supersónico sobre tierra.

¿Por qué se prohibió al Concorde volar a velocidad supersónica sobre tierra?

El vuelo supersónico del Concorde produjo un potente estampido sónico que sacudió las ventanas y molestó a las personas que se encontraban abajo, por lo que los reguladores le prohibieron volar a velocidad supersónica sobre tierra. Esa restricción lo limitó en gran medida a las rutas oceánicas y perjudicó su rentabilidad. El X-59 existe para resolver precisamente ese problema, y la era del Concorde se recuerda a través de su rival soviético, el Tu-144 Konkordski.

¿Ha volado ya el X-59 a velocidad supersónica?

El X-59 ha estado expandiendo constantemente su envolvente de vuelo en la Base de la Fuerza Aérea Edwards, realizando vuelos de prueba adicionales el 26 y 27 de marzo de 2026, después de que un vuelo anterior terminara antes de tiempo debido a una falsa alarma en la cabina. Su impulso hacia velocidades más altas se detalla en El X-59 alcanza Mach 1.4 a una altitud de estampido silencioso..

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