Todos los cazas jamás construidos fueron diseñados para combatir: para girar, ascender, perseguir y esquivar. El Douglas F6D Missileer no fue diseñado para ninguna de esas cosas. Fue, deliberadamente, un caza construido para no participar nunca en combates aéreos: un avión grande, lento y de alas rectas que simplemente merodearía durante horas sobre el océano, avistaría bombarderos enemigos a cien millas de distancia y los derribaría con misiles de ojivas nucleares antes de que se acercaran.
Fue una de las ideas más radicales de la aviación naval. Se canceló antes de que se construyera un solo ejemplar. Y medio siglo después, una idea casi idéntica despegó de los portaaviones estadounidenses con el F-14 Tomcat.
Datos rápidos
- Aeronave: Douglas F6D Missileer (caza de defensa naval propuesto para la Armada de los Estados Unidos)
- Concepto: Merodear lejos del portaaviones y destruir a los atacantes desde más de 160 kilómetros de distancia con misiles de largo alcance.
- Actuación: Estrictamente subsónico; aproximadamente seis horas en la posición, a unas 150 millas náuticas de distancia.
- Motores: Dos turbofanes Pratt & Whitney TF30 sin postcombustión: una nueva idea para un avión de combate.
- Radar: Telescopio de pulso-Doppler Westinghouse AN/APQ-81, alcance de aproximadamente 120 millas, capaz de rastrear ocho objetivos simultáneamente.
- Misil: hasta seis misiles Bendix AAM-N-10 Eagle, Mach 4.5, alcance de ~160 millas, nucleares o convencionales
- Destino: Cancelado en 1960 sin haber sido construido jamás.
- Legado: Su motor, radar y sistema de misiles dieron origen a los sistemas TF30, AWG-9 y Phoenix del F-14 Tomcat.
Un luchador diseñado para no luchar jamás.
A finales de la década de 1950, la Armada estadounidense se enfrentó a una nueva y aterradora amenaza: bombarderos soviéticos equipados con misiles antibuque de largo alcance capaces de hundir un portaaviones desde mucho más allá del alcance de sus cazas defensores. La solución, decidió la Armada, no era un avión de combate más rápido, sino un centinela paciente: una aeronave que pudiera permanecer en el aire durante seis horas, a 150 millas náuticas de la flota, y atacar a los adversarios a larga distancia.
Douglas ganó el contrato para la adquisición del avión en 1959. El F6D parecía una versión ampliada del caza nocturno F3D Skyknight de la compañía, con un morro de radar abultado y una cabina de mando con asientos uno al lado del otro, donde la tripulación flanqueaba a un oficial de interceptación de radar. Dos turbofanes Pratt & Whitney TF30, de bajo consumo de combustible y sin postcombustión, colgaban bajo sus alas rectas; en aquel entonces, una elección novedosa, ya que un avión subsónico no necesitaba un postquemador que consumiera tanto combustible.
El Douglas F6D Missileer: el intento deliberado de la Armada de construir un caza "obsoleto" que no participara en combates aéreos.
Radar, misil y patrulla volante
El Missileer era, en realidad, un sistema de armas volador. Su radar Westinghouse AN/APQ-81 fue uno de los primeros radares Doppler de pulso jamás diseñados, capaz de detectar una aeronave grande a 193 kilómetros de distancia y rastrear ocho objetivos simultáneamente, años antes de que dichos radares entraran en servicio. Su arma era el Bendix AAM-N-10 Eagle: un misil enorme que se elevaba a gran altura sobre su objetivo, acelerando hasta Mach 4,5, con un alcance de 257 kilómetros y la opción de una ojiva nuclear.

El plan incluía incluso una cuarta pieza: un nuevo avión de reconocimiento por radar para localizar objetivos y guiar a los Missileer que patrullaban la zona. Ese avión era el Grumman W2F —el E-2 Hawkeye— y, sorprendentemente, todavía se fabrica y opera desde portaaviones, siendo el único miembro superviviente de toda la familia Missileer.
El defecto fatal
A pesar de su ingenio, el Missileer tenía un problema que sus críticos no lograban superar. Su existencia dependía por completo de eliminar al enemigo a larga distancia, ya que si algo se acercaba, la lenta y pesada aeronave quedaba indefensa.
Si a esto le sumamos un programa de misiles que se volvió tan complejo que se estimaba que solo el Eagle costaría más que el propio avión, la oposición se impuso. En 1960, el misilero F6D fue cancelado, arrastrando consigo el radar AN/APQ-81 y el misil Eagle.
La idea que se convirtió en el Tomcat
Sin embargo, el Missileer se negaba a desaparecer por completo. Sus componentes principales eran demasiado valiosos como para desecharlos. El turbofán TF30 se utilizó posteriormente en los F-111 y F-14. El concepto de radar Doppler de pulsos evolucionó hasta convertirse en el potente AWG-9. Y el misil Eagle de largo alcance y trayectoria parabólica renació como el AIM-54 Phoenix.

Integrados en el Grumman F-14 Tomcat, finalmente cumplieron con lo prometido por el Missileer: un caza embarcado capaz de rastrear dos docenas de objetivos y destruirlos desde cien millas de distancia. La diferencia radicaba en que el Tomcat también podía girar y combatir una vez que el fuego se acercaba, algo que el Missileer nunca pudo hacer.
El F-14 Tomcat y el AIM-54 Phoenix: la idea de defensa de flota de largo alcance que inventó el F6D Missileer, finalmente puesta en práctica.
El AIM-54 Phoenix en acción: un descendiente directo del misil Eagle de Missileer.
Fuentes: “Tails Through Time” (citando a Kev Darling, “American X & Y Planes, Vol. 2”); Historia de las aeronaves de la Armada de los Estados Unidos; Wikipedia.




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