Oculta entre la solicitud de presupuesto de defensa récord de Japón de 8,89 billones de yenes (aproximadamente 14.560 millones de dólares) para el año fiscal 2027, se encuentra una frase que, discretamente, redefine las ambiciones del país en materia de combate aéreo. El Ministerio de Defensa describe ahora el ASM-3 —hasta ahora un misil antibuque supersónico— como un “misil aire-superficie/antiaéreo”. En otras palabras, Japón pretende convertir su misil antibuque Mach 3 en un arma aire-aire de largo alcance.
Se trata de una partida presupuestaria pequeña con grandes implicaciones. Un misil diseñado para destruir buques de guerra apuntaría, en cambio, a las aeronaves que sustentan la campaña aérea enemiga: los radares aerotransportados de alerta temprana, los aviones cisterna y los aviones de mando que orbitan muy por detrás de la línea del frente y que rara vez esperan ser atacados.
Datos rápidos
| Arma | Misil supersónico ASM-3 / ASM-3 Kai |
| Constructor | Industrias pesadas Mitsubishi · ATLA |
| Propulsión | cohete-estatorreactor integral |
| Velocidad | Mach 3+ |
| Tamaño | ~6 m de largo, ~940 kg |
| Papel original | Misil antibuque lanzado desde el aire (Mitsubishi F-2) |
| Nuevo rol | Misiles aire-aire de largo alcance (presupuesto del año fiscal 2027) |
| Solicitud de presupuesto | 8,89 billones de yenes (aproximadamente 14.560 millones) para el año fiscal 2027. |
Un estatorreactor construido para destruir barcos.
El ASM-3 es un diseño de Mitsubishi Heavy Industries desarrollado en colaboración con la Agencia Japonesa de Adquisiciones, Tecnología y Logística (ATLA). Mide aproximadamente seis metros de largo, pesa unos 940 kilogramos y está propulsado por un estatorreactor integrado que lo acelera a más de Mach 3, lo suficientemente rápido como para reducir el tiempo de reacción de un buque de guerra a segundos. Fue concebido para armar el Mitsubishi F-2, la versión japonesa del F-16, desarrollada bajo licencia.
El alcance inicial del misil era de aproximadamente 200 kilómetros. La versión mejorada ASM-3A, desplegada a principios de esta década, lo extendió a entre 300 y 400 kilómetros, y se informa que una mejora posterior, el ASM-3 Kai, lo acerca a los 600 kilómetros, con algunas estimaciones aún mayores. Cada avance se ha basado en lo mismo: permitir que un F-2 dispare desde fuera del alcance de la defensa antiaérea de un buque de guerra moderno.

De antibuque a antiaéreo
Convertir esa estructura de avión en un misil aire-aire es un paso lógico, aunque ambicioso. Un arma que ya vuela a velocidad supersónica a lo largo de cientos de kilómetros posee precisamente las cualidades necesarias para amenazar aeronaves grandes, lentas y de alto valor. El objetivo es específico: aviones de alerta temprana y control aerotransportados, aviones cisterna y puestos de mando aéreos; aeronaves esenciales que un adversario no puede reemplazar fácilmente.
El lenguaje utilizado por el propio Ministerio de Defensa para elaborar el presupuesto es revelador.
Si se destruyen esos aviones, o simplemente se les obliga a orbitar más lejos, los cazas del adversario pierden la señal de radar y el combustible que les permitía atacar hacia adelante. Es la misma lógica que subyace a los misiles de muy largo alcance que Rusia, China y Estados Unidos han desarrollado.
Unirse a un club exclusivo
Solo un puñado de naciones cuentan con misiles aire-aire de esta clase: Rusia con el R-37M, China con el PL-17 y Estados Unidos con el AIM-174B y el AIM-260, actualmente en desarrollo. Japón quiere participar, y la razón se encuentra justo al otro lado del Mar de China Oriental, donde la fuerza aérea china ha crecido más rápido que cualquier otra en la región.
Dos salvedades matizan el titular. Se trata de una línea de desarrollo, no de un arma operativa, y la solicitud de Japón para el año fiscal 2027 incluye numerosas entradas provisionales a la espera de revisiones de los documentos de seguridad fundamentales del país. La plataforma de lanzamiento también será importante: la flota de F-2 está envejeciendo, por lo que un misil aire-aire ASM-3 maduro probablemente volaría en el F-35 y, eventualmente, en el caza GCAP que Japón está desarrollando con Gran Bretaña e Italia.
Sin embargo, la intención ya ha quedado registrada. Japón ya no se conforma con hundir barcos a distancia. Quiere alcanzar y neutralizar las aeronaves que hacen peligrosa a su fuerza aérea, y planea hacerlo con un misil que ya sabe fabricar.
Fuentes: The War Zone; The Aviationist; Breaking Defense; Solicitud de presupuesto del Ministerio de Defensa de Japón para el año fiscal 2027; Naval News.
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