NASA AD-1: El avión con un ala que se balanceaba lateralmente

por | 31 de agosto de 2026 | Mundo de la aviación, Historia y leyendas | 0 comentarios

Imagínese un pequeño avión despegando con un ala recta perfectamente normal. Luego, en el aire, el ala entera pivota lentamente, no desplazándose simétricamente hacia atrás a ambos lados como un caza, sino girando horizontalmente sobre su centro, hasta que una punta apunta hacia adelante y la otra queda rezagada, quedando el ala extendida diagonalmente sobre el fuselaje como la hoja de una tijera. Parece que algo ha salido muy mal. Pero no es así. Ese era precisamente el objetivo.

Este era el NASA AD-1, y entre 1979 y 1982 voló 79 veces para demostrar una de las ideas más extrañas y acertadas de la aeronáutica: el ala oblicua.

Datos rápidos
Aeronave: Aeronave de investigación de ala oblicua NASA AD-1 (Ames-Dryden 1)
Concepto: Ingeniero de la NASA Robert T. Jones; fuselaje diseñado por Burt Rutan.
Primer vuelo: 21 de diciembre de 1979, Base de la Fuerza Aérea Edwards
El truco: Un único ala recta que pivotaba hasta 60° a lo largo del fuselaje.
Programa: 79 vuelos, 1979–1982
Promesa: Los estudios en túnel de viento sugirieron hasta el doble de ahorro de combustible a alta velocidad.

El ala de tijera

La idea surgió de Robert T. Jones, un brillante aerodinamista de la NASA, en gran parte autodidacta. Sus cálculos y pruebas en el túnel de viento sugerían que, a alta velocidad, un ala simple colocada en ángulo transversal a la aeronave —oblicua en lugar de en flecha— generaría mucha menos resistencia que las alas convencionales. Para un avión supersónico, estimó que la ventaja podría ser enorme: hasta el doble de ahorro de combustible. Jones sabía perfectamente lo extraña que parecía la idea y tenía una respuesta preparada para los escépticos.

“Los objetos creados por el ser humano muestran una tendencia casi irresistible hacia la simetría bilateral.”
Robert T. Jones — Aerodinamista de la NASA e inventor del ala oblicua
Imagen de exposición múltiple del pivote del ala del AD-1
Una fotografía de exposición múltiple de la NASA captura el movimiento de pivote del ala única del AD-1 a lo largo de su recorrido, desde la posición recta hasta la completamente oblicua. Foto: NASA.

El pequeño demostrador

Para probar el concepto sin arriesgar una fortuna, la NASA construyó algo deliberadamente barato y lento: el AD-1, un diminuto avión a reacción de fibra de vidrio apenas más grande que uno de fabricación casera, impulsado por dos pequeños turborreactores. El concepto de ala oblicua fue idea de Jones; la pequeña estructura del avión fue diseñada por Burt Rutan —el mismo genio inconformista detrás de la Voyager y el Boomerang asimétrico— y construida por Ames Industrial Corporation.

El 21 de diciembre de 1979, el piloto de pruebas de la NASA, Thomas McMurtry, lo elevó por primera vez del lecho del lago en la Base de la Fuerza Aérea Edwards, con las alas extendidas, en un suave vuelo de 45 minutos. Fue el primer vuelo tripulado de un avión de ala oblicua en la historia.

“¿Has visto alguna vez un pájaro con un ala oblicua?‘ No, pero tampoco los pájaros vuelan más rápido que el sonido.’
Robert T. Jones: su respuesta habitual a los escépticos.

Directamente a sesenta grados

Durante los dos años siguientes, el equipo fue modificando el ángulo del ala gradualmente —15, 20 y 45 grados— y el 24 de abril de 1981 finalmente lo inclinó hasta el ángulo de diseño de 60 grados, demostrando que un avión de ala oblicua sí podía volar. Pero no fue una experiencia agradable. A medida que aumentaba el ángulo, el manejo del avión empeoraba progresivamente, sus movimientos se volvían descoordinados y torpes; según se cuenta, un piloto comparó volarlo con empujar un carrito de la compra con una rueda defectuosa. El concepto funcionaba, pero corregir sus peculiaridades en un avión de pasajeros de tamaño real requeriría un sofisticado sistema de control de vuelo por ordenador que aún no existía.

El AD-1 con su ala plegada a 60 grados
El AD-1 con su ala girada hasta un ángulo oblicuo de 60 grados: una punta hacia adelante y la otra hacia atrás. Foto: NASA.

Por qué todavía no volamos en ángulo

El ala oblicua nunca desaparece del todo. La NASA y Northrop estudiaron posteriormente alas volantes oblicuas a escala real, y el Pentágono ha financiado periódicamente nuevos estudios sobre la idea, siempre atraído por la promesa de una baja resistencia supersónica. Pero la combinación de un control de vuelo exigente, problemas estructurales y el simple hecho de que su aspecto es alarmante la han mantenido en tierra. El AD-1 ahora reposa tranquilamente en un museo, con su ala recta.

Aun así, logró algo que pocos aviones experimentales consiguen: convertir una teoría realmente extraña en un avión real que voló, y voló sin problemas, 79 veces. Al igual que el asimétrico Boomerang de Rutan, el AD-1 demuestra que, en aviación, la simetría es una costumbre, no una ley de la naturaleza.

Fuentes: NASA (“Thinking Obliquely”, Bruce I. Larrimer); fichas informativas de la NASA Armstrong/Dryden; Wikipedia; Museo de Aviación Hiller.

Preguntas frecuentes

What was the NASA AD-1?
An experimental aircraft that flew 79 times between 1979 and 1982 to test the oblique wing — a single straight wing that pivoted flat across the fuselage in flight, up to 60 degrees, so one tip pointed forward and the other trailed behind.
Who invented the oblique wing?
NASA aerodynamicist Robert T. Jones, a largely self-taught but brilliant engineer. The AD-1 airframe itself was designed by Burt Rutan.
Why would an asymmetric wing be better?
Because at high speed a single wing set obliquely across the aircraft generates far less drag than conventional swept wings. Jones estimated that for a supersonic airliner the payoff could be up to twice the fuel economy.
When did the AD-1 first fly?
21 December 1979, at Edwards Air Force Base.
Why do no oblique-wing aircraft exist today?
Partly engineering and partly instinct. Jones was well aware of the second problem, observing that artifacts created by humans show a nearly irresistible tendency for bilateral symmetry. The concept was proven to fly, but never adopted.

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