En el verano de 1940, los pilotos de cazas de la RAF, en inferioridad numérica, aparecían una y otra vez en el lugar preciso para enfrentarse a la Luftwaffe. Para los alemanes, parecía una suerte asombrosa. Pero no era así. A lo largo de la costa británica se alzaba una hilera de altas torres de acero, y tras ellas, una maquinaria invisible de madera, alambre y disciplina humana capaz de detectar al enemigo mientras aún se estaba formando sobre Francia.
Esa máquina era el radar, y la red construida a su alrededor. Más que el Spitfire o el Hurricane, puede que haya sido la razón más importante por la que Gran Bretaña ganó la Batalla de Inglaterra.
Datos clave: Chain Home y el sistema Dowding
- Qué: La primera red de radares de alerta temprana integrada del mundo
- Figura clave: Robert Watson-Watt; comprobado en el experimento de Daventry, 26 de febrero de 1935.
- Torres: Mástiles de transmisores de unos 360 pies de altura.
- Rango: Aproximadamente a entre 100 y 120 millas mar adentro.
- El sistema: El sistema Dowding, gestionado desde el priorato de Bentley.
- Velocidad: La detección de los cazas se produjo en aproximadamente cuatro minutos.
El experimento de Daventry
El radar comenzó, curiosamente, con una pregunta sobre un rayo de la muerte. En 1934, el Ministerio del Aire preguntó al físico escocés Robert Watson-Watt si las ondas de radio podían usarse como arma para destruir aviones. No podían, concluyó, pero las ondas reflejadas podían usarse para encontrar El 26 de febrero de 1935, cerca de Daventry, su colega Arnold Wilkins utilizó los reflejos de un transmisor de onda corta de la BBC para detectar un bombardero Handley Page Heyford que pasaba por la zona. El principio era sencillo: emitir un pulso, medir el tiempo del eco y multiplicarlo por la velocidad de la luz para obtener la distancia.
Una muralla de torres
De ese experimento surgió Chain Home: una red de estaciones costeras, cada una con torres transmisoras de unos 110 metros de altura, que cubrían las aproximaciones a Gran Bretaña. Podían detectar formaciones que se reunían a más de 160 kilómetros de distancia. El sistema tenía puntos ciegos, especialmente contra aeronaves que volaban a baja altura, por lo que se añadió una red complementaria llamada Chain Home Low para vigilar por debajo de los haces principales. Aunque rudimentaria para los estándares posteriores, era suficiente y estuvo lista justo a tiempo.
Pero los datos brutos del radar no son más que puntos brillantes en una pantalla. La verdadera genialidad fue lo que hizo Gran Bretaña con ellos.

El sistema Dowding
El mariscal del aire Sir Hugh Dowding, jefe del Mando de Caza, conectó todo el país mediante comunicaciones. Los gráficos de radar y los informes del Cuerpo de Observadores terrestres llegaban a una sala de filtrado en Bentley Priory, donde se combinaban en una única imagen fiable y se transmitían a las estaciones de grupo y sector. Allí, los controladores dirigían a los escuadrones de cazas directamente hacia los ataques enemigos. Todo el proceso, desde un punto en la pantalla hasta que los Spitfire ascendían para enfrentarse al enemigo, podía durar tan solo cuatro minutos.
La recompensa fue enorme. En lugar de desgastar a sus pilotos y motores con patrullas estáticas innecesarias, la RAF podía mantener sus cazas en tierra hasta que fueran necesarios y luego enviarlos al lugar preciso. Una fuerza menor combatía como si fuera mayor.
La ventaja que decidió la batalla
Alemania tenía buenos radares propios, pero nada parecido al Sistema Dowding para integrar sensores, comunicaciones y cazas en un todo coordinado. Esa integración, y no un solo dispositivo, fue lo que permitió a un país en apuros sobrevivir. Supermarine Spitfire Esta fuerza logró contener a un enemigo numéricamente superior durante el verano de 1940. Fue la precursora de todas las redes de defensa aérea que operan en la actualidad, y se construyó, justo a tiempo, con torres, teléfonos y nervios.

Fuentes: Museos Imperiales de Guerra, Fondo Benéfico de la RAF, Museo de la Ciencia, Enciclopedia de Historia Mundial.




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