Imagínese una pequeña caja de madera, del tamaño del maletero de un coche, que cae en paracaídas sobre un campo. Un hombre corre hacia ella, la abre y saca lo que parece una balsa de goma gris desinflada. La infla con una bomba durante unos cinco minutos. El bulto informe se hincha, se endurece y adquiere la forma de un avión: alas, fuselaje y cola. Se sube, arranca un pequeño motor y despega.
Esto no es ciencia ficción. En 1956, la compañía Goodyear Aircraft —la misma que fabricaba los dirigibles y los neumáticos— construyó precisamente esto: un avión que se inflaba con una bomba. Lo llamaron Inflatoplane y, sorprendentemente, funcionaba.
DATOS RÁPIDOS
Aeronave: Goodyear Inflatoplane: un avión inflable de goma.
Construido: Desde 1956, diseñado en tan solo 12 semanas.
La idea: Lanza el globo desde el aire a un piloto derribado, quien lo infla y vuela a un lugar seguro.
Cómo funcionaba: Tejido engomado inflado a unos 25 psi; un motor de 40 CV lo mantenía rígido.
Números: Se construyeron 12 prototipos; se probaron hasta 1972 y luego se cancelaron.
Veredicto: Brillante, extraño y demasiado frágil para la guerra.
Un avión hecho de goma
La genialidad residía en el material. Las alas y el fuselaje no eran de metal, sino una estructura tipo sándwich de tejidos engomados, unidos por miles de diminutos hilos de nailon. Desinflado, el avión completo podía guardarse en un pequeño contenedor. Al inflarlo hasta alcanzar una presión de aproximadamente 25 libras por pulgada cuadrada, esos paneles de tela flexible se endurecían formando un ala lo suficientemente resistente como para volar. El motor incluso seguía suministrando aire a la estructura para mantener su forma en el aire.
Goodyear diseñó y construyó el primero en tan solo doce semanas. Era diminuto —unos seis metros de largo, con un motor de cuarenta caballos de fuerza— y podía transportar a una sola persona y algo de carga.

El objetivo: llevar a casa a los pilotos derribados.
El Inflatoplane no era un juguete. El problema militar que intentaba resolver era sumamente grave: ¿cómo rescatar a un piloto derribado en territorio enemigo, antes de que este lo alcance? La solución de Goodyear fue lanzarle un avión en paracaídas. Lo inflaría donde estuviera, despegaría desde una carretera o un claro y volaría hasta allí.
El Inflatoplane podía transportar suficiente combustible para volar varios cientos de millas y mantenerse en el aire durante horas. Para un avión de goma que al principio venía plegado dentro de una caja, era un rendimiento extraordinario, y durante un breve periodo a finales de la década de 1950, el Ejército de los Estados Unidos lo tomó lo suficientemente en serio como para someterlo a pruebas intensivas.
El siguiente vídeo narra la extraña y verídica historia de cómo un avión construido con caucho logró despegar.
La breve y curiosa historia del Goodyear Inflatoplane: el avión que había que inflar antes de volar.
¿Por qué se desinfló el sueño del caucho?
El problema, por supuesto, era evidente en cuanto se mencionaba en voz alta: estaba hecho de goma. Un avión que se podía perforar era aterrador para volar en una zona de guerra, donde incluso una sola bala de fusil podía provocar una fuga de aire. El programa también sufrió un accidente fatal cuando un cable de control se soltó de su polea y se atascó, y un ala se dobló.
Goodyear fabricó una docena de ellos y continuó realizando pruebas hasta 1972, pero nunca llegó ningún pedido de producción. El Inflatoplane se unió a la larga y fascinante lista de aeronaves demasiado ingeniosas para su propio bien: una máquina voladora plegable y portátil, truncada por una debilidad que ningún ingeniero podía solucionar. Sigue siendo uno de los interrogantes más encantadores de la aviación: el día en que una empresa de neumáticos construyó un avión que se inflaba como un juguete de playa y se volaba.
Fuentes: Museo Nacional del Aire y del Espacio; War History Online; Cleveland Magazine; Wikipedia.
Preguntas relacionadas
¿Qué era el Goodyear Inflatoplane?
El Goodyear Inflatoplane fue un avión inflable fabricado por la Goodyear Aircraft Company a partir de 1956. Hecho de tela engomada, podía guardarse en un pequeño contenedor, inflarse en minutos y volar. Fue diseñado para rescatar a pilotos derribados tras las líneas enemigas.
¿Podría volar realmente un avión inflable?
Sí. El Goodyear Inflatoplane volaba de verdad. Una vez inflado a unos 25 psi, sus alas y fuselaje de goma adquirían la rigidez suficiente para sustentar el vuelo, y un pequeño motor de 40 caballos de fuerza lo impulsaba por el aire. El motor también mantenía la circulación de aire para conservar la forma de la aeronave durante el vuelo.
¿Por qué Goodyear construyó un avión inflable?
Se concibió como un avión de rescate. La idea era lanzar desde el aire el avión desinflado en un contenedor reforzado a un piloto atrapado tras las líneas enemigas, quien lo inflaría con una bomba y volaría hasta un lugar seguro. Goodyear, famosa por sus dirigibles y neumáticos, encajaba a la perfección con la tecnología del caucho.
¿Cómo se mantenía rígido el Inflatoplane en el aire?
Las alas y el fuselaje estaban hechos de una estructura tipo sándwich de tejidos engomados unidos por miles de hilos de nailon. Inflada a unos 25 psi, esta estructura se endurecía formando un perfil aerodinámico rígido, y el motor le suministraba aire continuamente para mantenerla firme durante todo el vuelo.
¿Cuántos aviones inflables se construyeron?
Goodyear construyó 12 prototipos del Inflatoplane entre 1956 y 1959. Las pruebas continuaron hasta 1972, año en que finalmente se canceló el proyecto. Nunca recibió un pedido militar para su producción.
¿Por qué fracasó el Inflatoplane?
El Inflatoplane nunca obtuvo un contrato militar. Un avión de goma era alarmantemente vulnerable —incluso disparos de armas ligeras podían desinflarlo— y el programa sufrió un accidente fatal cuando se atascó un cable de control. El concepto era ingenioso, pero demasiado frágil para ser práctico, y se canceló en 1972.




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