Recibe su nombre de un sonido. La Ley BRRRRT —sí, en serio— es el último intento del Congreso de mantener el A-10 Thunderbolt II Está en pleno funcionamiento y quiere más aviones a reacción en el aire de los que la Fuerza Aérea está dispuesta a mantener.
El representante Abe Hamadeh (republicano por Arizona) es el patrocinador del proyecto de ley. Su nombre completo es Ley para el Fomento del Reconocimiento, el Resurgimiento, la Conservación y el Recuerdo del Thunderbolt, en alusión al estruendoso rugido que emite el cañón Gatling de 30 mm del avión al disparar.
Datos rápidos
- Factura: Ley BRRRRT (HR 9780)
- Patrocinador: Representante Abe Hamadeh (republicano por Arizona)
- Apuntar: Suspender la retirada del A-10 hasta que se disponga de un sustituto certificado.
- Se busca personal para la flota: 126 A-10 operativos, frente a los 103 actuales.
- Aeronave: Fairchild Republic A-10 Thunderbolt II, en servicio desde la década de 1970.
¿Qué haría el proyecto de ley?
La Ley BRRRRT exigiría a la Fuerza Aérea mantener al menos 126 aviones Warthog en plena operatividad, un aumento considerable respecto al mínimo de 103 aeronaves estipulado en la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2026. Además, prohibiría a la Fuerza Aérea retirar este modelo hasta que un reemplazo certificado esté en servicio.
La Fuerza Aérea ha luchado durante años para que el A-10 sea retirado del servicio, argumentando que una plataforma de ataque lenta y de bajo vuelo no puede sobrevivir a las defensas aéreas modernas y que su presupuesto se aprovecha mejor en F-35 y drones. Inició el año fiscal 2026 con 162 A-10 y solicitó retirar toda la flota para finales de año. El Congreso se negó.

¿Por qué el jabalí sigue sobreviviendo?
Las recientes operaciones de combate del A-10, incluidas las relacionadas con la campaña contra Irán, proporcionaron a sus defensores munición fresca. Para las tropas sobre el terreno, el argumento siempre ha sido visceral, más que presupuestario.
Que la Ley BRRRRT se convierta en ley es otra cuestión; muchos intentos de rescate del A-10 ya han fracasado. Pero el patrón es ya conocido: la Fuerza Aérea intenta acabar con el Warthog, y el Congreso sigue dándole una segunda oportunidad.
Fuentes: The Aviationist; Military Times; Oficina del Representante Abe Hamadeh; Defensa Común.




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