Entre 1955 y 1957, un bombardero B-36 del tamaño de un edificio sobrevoló Texas y Nuevo México con un reactor nuclear en funcionamiento en su interior. Iba escoltado en todo momento por un avión con infantes de marina armados, listos para lanzarse en paracaídas y acordonar la zona en caso de que se estrellara.
El Convair NB-36H "Crusader" fue el experimento más audaz y extraño de Estados Unidos durante la Guerra Fría: un intento por descubrir si algún día un avión podría funcionar con energía atómica y mantenerse en el aire durante semanas. El reactor que transportaba nunca llegó a impulsar las hélices, pero demostró que Estados Unidos se tomaba muy en serio el vuelo nuclear.
Datos rápidos
- Aeronave: Convair NB-36H "Crusader" (B-36 Peacemaker modificado)
- Reactor: un pequeño reactor refrigerado por aire (~1 megavatio) que funcionaba en vuelo
- ¿Alimentaron los motores? No, se trataba de una prueba de blindaje y viabilidad.
- Vuelos: 47 vuelos de prueba, 1955–1957
- Protección de la tripulación: una cápsula de cabina blindada de plomo y caucho
- Sucesor: El Convair X-6, cancelado en 1961.
Un reactor con alas
El sueño era embriagador: un motor que nunca se quedara sin combustible. Un bombardero de propulsión nuclear podría, en teoría, permanecer cerca de un enemigo durante días. Para probar la idea, Convair desmanteló un B-36 dañado por un tornado y reconstruyó la parte delantera como una cápsula tripulada blindada de 12 toneladas, hecha de plomo y vidrio emplomado. Detrás de la tripulación se ubicaba el reactor, que se bajaba a la bodega de bombas para cada vuelo y se retiraba después.
Por qué nunca impulsó el avión
El reactor del NB-36H generaba calor y radiación, pero nunca estuvo conectado a los motores. El objetivo era determinar si la tripulación podía protegerse de un reactor aerotransportado y si la aeronave podía operarse de forma segura. Las respuestas fueron desalentadoras: el blindaje necesario era enormemente pesado, y un accidente podría dispersar material radiactivo por todo el terreno, razón por la cual esos marines volaban en cada misión.
The Soviets ran their own parallel experiment, the Tu-95LAL, with the same conclusion. Both superpowers eventually accepted that the weight and danger made nuclear-powered flight impractical, and the dream — along with the Convair X-6 that was meant to follow — was abandoned.
El documental anterior explica hasta qué punto llegaron ambas superpotencias en su persecución del avión atómico.
Fuentes: Museo Nacional de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos; registros de Convair/General Dynamics; Real Engineering.
Preguntas relacionadas
¿Alguna vez ha volado un avión con un reactor nuclear a bordo?
Sí. El Convair NB-36H, un bombardero B-36 Peacemaker modificado, transportó un pequeño reactor nuclear operativo en 47 vuelos de prueba entre 1955 y 1957. El reactor funcionó en vuelo, aunque no llegó a alimentar los motores de la aeronave.
¿Qué era el Convair NB-36H?
El NB-36H Crusader era un bombardero B-36 modificado, construido para probar la viabilidad del vuelo con propulsión nuclear. Transportaba un pequeño reactor refrigerado por aire de aproximadamente 1 megavatio y una cápsula tripulada fuertemente blindada, realizando 47 vuelos para estudiar el funcionamiento del reactor y la radiación en el aire.
¿El reactor nuclear alimentaba el NB-36H?
No. El reactor, de aproximadamente 1 megavatio, funcionó durante el vuelo, pero nunca impulsó los motores; se trataba simplemente de una prueba de blindaje y viabilidad. La aeronave siguió volando con sus motores convencionales de pistón y a reacción mientras los ingenieros estudiaban cómo proteger a la tripulación de un reactor en vuelo.
¿Cómo se protegió a la tripulación del NB-36H de la radiación?
La tripulación se sentó en una cabina especial blindada con plomo y caucho, diseñada para protegerlos de la radiación del reactor durante el vuelo. El estudio de este blindaje fue uno de los principales objetivos de todo el programa de pruebas.
¿Por qué se canceló el programa de aviones nucleares?
El Convair X-6, que le siguió y que estaba diseñado para volar con energía nuclear, fue cancelado en 1961. Los peligros de un accidente del reactor, el inmenso peso del blindaje y el auge de los misiles balísticos intercontinentales hicieron que el bombardero de propulsión nuclear resultara innecesario e impracticable.
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