El hielo apagó ambos motores; todos salieron ilesos.

El hielo apagó ambos motores; todos salieron ilesos.

A las 08:47 de la mañana del 27 de diciembre de 1991, un SAS MD-81 prácticamente nuevo despegó del gélido aeropuerto de Estocolmo-Arlanda. Había pasado la noche a la intemperie, expuesto a temperaturas cercanas al punto de congelación, con el combustible frío enfriando sus alas, y se había formado una capa de hielo transparente —invisible, lisa como un cristal—...