Todo el mundo sabe quién rompió la barrera del sonido por primera vez: Chuck Yeager, en octubre de 1947, con el Bell X-1 naranja, un fuselaje reforzado con un palo de escoba. Es una de las grandes historias de la aviación. Pero hay otro nombre que merece estar a su lado: el de un discreto ingeniero de Tennessee que logró algo que Yeager no consiguió, y a quien la historia casi ha olvidado por completo.
Su nombre era Herbert Hoover. No el presidente, sino el piloto de pruebas. Y el 10 de marzo de 1948, se convirtió en el primer civil en volar más rápido que el sonido.
DATOS RÁPIDOS
| Nombre | Herbert Henry "Herb" Hoover (1912–1952) |
| Hito | Primer civil en romper la barrera del sonido |
| Fecha | 10 de marzo de 1948 |
| Aeronave | La nave Bell X-1 #2 (46-063) alcanza Mach 1.065. |
| Role | Piloto de pruebas de la NACA; jefe de operaciones de vuelo, Langley |
| Destino | Murió en 1952 en un accidente aéreo en el que un bombardero B-45 Tornado se desintegró; su paracaídas nunca se abrió. |
El otro hombre en el cohete naranja
Yeager volaba para la Fuerza Aérea. Hoover volaba para la NACA, el Comité Asesor Nacional de Aeronáutica, el organismo de investigación gubernamental que un día se convertiría en la NASA. En el programa conjunto para vencer la barrera del sonido en el lago seco de Muroc, la Fuerza Aérea y la NACA trabajaron en paralelo: Yeager era el hombre de los militares, Hoover era el piloto principal de los científicos civiles.
El 10 de marzo de 1948, en su undécimo vuelo en el X-1, Hoover fue lanzado desde la parte inferior de un B-29, encendió el cohete y superó Mach 1 hasta aproximadamente Mach 1,065. Yeager había sido el primero; Hoover fue el segundo ser humano en lograrlo, y el primero que no vestía uniforme. Los datos que trajo consigo fueron de gran importancia para la aviación en su conjunto.
El presidente Truman le impuso la Medalla Aérea en 1950. La mención era sosa, como suele ser habitual en estos casos.
Un piloto que mantuvo la cabeza fría
Hoover era un ingeniero de la Universidad de Tennessee que se unió a la NACA en 1940 y voló más de cien tipos de aeronaves. Era famoso entre sus colegas por su imperturbable serenidad en situaciones de emergencia: en una ocasión aterrizó después de que la cabina de un Helldiver se estrellara contra su rostro, y en otra ocasión logró llevar a casa un Mustang cuyo sistema de refrigeración había sido perforado por un modelo de prueba que se desintegraba. Su trabajo era tan secreto que ni siquiera su propia familia sabía a qué se dedicaba.
El final llegó de forma rápida y cruel. El 14 de agosto de 1952, con tan solo 40 años, Hoover pilotaba un bombardero a reacción North American B-45 Tornado cuando este se desintegró en el aire cerca de Burrowsville, Virginia. Saltó en paracaídas, pero este nunca se abrió. Su copiloto sobrevivió para contar lo sucedido.
El hombre que rompió la barrera del sonido siendo civil, que trajo los datos que hicieron posible el vuelo supersónico seguro, murió probando otro avión, y luego desapareció casi por completo de la historia. Yeager se convirtió en una leyenda. Herbert Hoover quedó relegado a una simple nota a pie de página. Se merece algo mejor.
Fuentes: NASA; Vintage Aviation News; Wikipedia.




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